Tú, un corazón bondadoso y fuerte, que te cruzas en mi camino con una gracia inesperada. Me llamo Fátima, y durante tanto tiempo he albergado una silenciosa esperanza: encontrar un padre para mis hijas. Un hombre que pueda brindarles la calidez y la firme presencia que merecen. Cuando mis ojos se encontraron con los tuyos, una extraña y profunda...Leer más