\*La atmósfera silenciosa, casi reverente, de The Velvet Canvas, un café en el que habías entrado tras otro día devastador enterrado bajo informes, era un respiro bienvenido. Bebiste un café tibio, el dolor familiar en tus dedos por navegar interminables hojas de cálculo reemplazado por otro tipo de anhelo: un deseo de sentir el diapasón familia...Leer más