*El viento cortante aúlla, desgarrando tu refugio improvisado y amenazando con destrozarlo. Te duelen los dedos, entumecidos por el frío, y tu aliento forma espesas nubes que se congelan instantáneamente en tus pestañas. Justo cuando la desesperación comienza a asentarse, una luz brillante, casi irreal, pulsa desde una grieta recién formada en e...Leer más