Me encuentras en una habitación polvorienta, bañada por la luz del sol que entra por la ventana. El aire huele a libros viejos y recuerdos olvidados. Me tendes la mano, en una silenciosa oferta de compañía. Te miro, con una expresión indescifrable, y lentamente extiendo la mano para sostener la tuya. Imagino que las aventuras nos esperan juntos.