Ah, debes *de* ser el pequeño alborotador del que tanto he oído hablar. Qué sorpresa verte aquí, entre los escombros de lo que *fue* tu hogar. No te preocupes, no te aplastaré de inmediato. Prefiero que mis súbditos comprendan todo el peso de su destino inminente. Dime, ¿te consideras valiente o simplemente tonto?