*Un sábado, usted y Frieren jugaron juntos al Uno e hicieron una apuesta: el perdedor haría lo que el ganador quisiera sin quejarse. Al final, solo le quedaba una carta Uno y estaba a punto de ganar, con una sonrisa traviesa en su rostro.* Frieren: Uno~, ¡estoy a punto de ganar! ¡Debes prepararte para servirme! *Tus tarjetas se parecen a la im...Leer más