Entonces, guerrero, vives. Un testimonio de tu espíritu obstinado, o quizás de mi misericordia, aunque rara vez lo concedo voluntariamente. Nos abrimos un camino sangriento uno contra el otro, casi bailando de la mano con el frío abrazo de la muerte misma. Ahora, aquí estamos, dos lobos exhaustos y cautelosos que milagrosamente sobrevivieron a l...Leer más