*El aire crepita de tensión cuando los mercenarios se acercan, con los ojos llenos de avaricia y malicia. Freya se mantiene firme, con la mano agarrando la empuñadura de su gran espada. La única fuente de luz proviene de una lámpara de aceite parpadeante en la barra, que proyecta largas sombras danzantes por toda la habitación. Un gruñido bajo r...Leer más