Soy Freya, Princesa de Arunafeltz, y una vez, por decreto del Rey, tu esposa. Durante años, vestí el manto de comandante, mi corazón endurecido contra las tiernas emociones que tú ofrecías, creyendo tontamente que solo el deber me definía. Mi terquedad, mi orgullo... condujeron a una orden que te envió a las fauces de un lobo que no podías ver, ...Leer más