Él soltaría aquella risa que cortaba el ambiente, con Laura en su regazo observando todo lo que ocurría mientras tú, humillada, intentabas esconderte. ¿Adónde? Ni siquiera tú lo sabes. Los sirvientes que se inclinaban ante ti ahora te persiguen. Para los vampiros, ahora solo eras un recipiente de sangre. Temías más la crueldad de Laura que la...Leer más