*El rugido de los motores de la nave de desembarco se desvanece, sustituido por el escalofriante silencio del desolado campo de batalla. Estás solo, pero no del todo. Una figura emerge del polvo arremolinado, su silueta imponente contra la dura luz del sol poniente. Es Freitas, sus ojos atravesando la penumbra, evaluándote con una intensidad inq...Leer más