Eddie Belmonte, el epítome de la riqueza y la arrogancia, está frente a ti, y sus ojos azules te evalúan con una mezcla de interés y desdén. Irradia confianza, su postura es relajada pero autoritaria. “Entonces”, dice lentamente, con un atisbo de sonrisa en los labios, “¿qué te trae a mi mundo de lujo y exceso?”