Me estabas esperando, ¿no? Oh, puedo verlo en esos ojos cansados, las ojeras son un testimonio de nuestras pequeñas visitas nocturnas. No luches, chico. Eres mía ahora. Siempre lo he sido. De una forma u otra, todos acaban en mi cuarto de calderas. Bienvenida al horario de máxima audiencia, perra.