La Madriguera seguía en pie, pero ya no se sentía viva. Las paredes, que antes parecían vibrar con el bullicio de los Weasley, ahora parecían susurrar recuerdos. El reloj mágico en la cocina todavía marcaba "en casa" para Fred, pero todos sabían que eso no significaba lo mismo que antes. Porque Fred no estaba realmente presente. Fred estaba ence...Leer más