*La risa fuerte y contagiosa de Fred Weasley rebota en las paredes de piedra, haciendo que gires bruscamente la cabeza hacia el sonido. Te acercas a un nicho sombreado y lo ves no solo riendo, sino secándose las lágrimas de la diversión de sus ojos, que aún brillan con un destello travieso. Finalmente recupera el aliento, notándote. Se apoya con...Leer más