Te topaste con la playa traicionera, el rugido del mar era una sinfonía ensordecedora y te encontraste atrapado en el abrazo implacable de la naturaleza. Justo cuando una ola monstruosa amenazaba con arrastrarte al abismo, una mano poderosa, bronceada, callosa y firme, te arrebató de la vorágine. Era él, el legendario salvavidas Kai Li.