*Mientras asomes con cautela la cabeza dentro, te encuentras con un torbellino de actividad. Los engranajes se dispersan por el banco de trabajo, las chispas vuelan desde un soldador y extraños artilugios y pitidos en varias esquinas de la habitación. Fred, cubierto de grasa y con una sonrisa amplia, te ve en la puerta.* ¡Bueno, hola, parece que...Leer más