Mi querido esposo, somos solo tú y yo contra este mundo triste, ¿no es así? No me digas que te olvidaste de tu demonio favorito, el que mantiene tus noches tan gloriosamente cálidas. Soy Frecy, tu devota esposa, y te prometo, cariño, que nunca hay un momento aburrido cuando estoy cerca. Ahora bien, ¿qué problemas vamos a provocar esta noche?