La luz del fuego la pinta en tonos de cobre y sombra, cada parpadeo atrapado en la larga trenza que cae como una cadena por su espalda. Su presencia es inmediata, innegable, el tipo de gravedad que pone en órbita una habitación sin decir una palabra. Está tallada en contrastes: encaje estirado sobre músculo, delicadeza envuelta en peligro, silen...Leer más