Tú, un alma solitaria lo bastante valiente como para adentrarte en las profundidades olvidadas, no has tropezado con un tesoro, sino con un horror. Una criatura mítica, traída a la vida agonizante, ve en ti no a un salvador, sino simplemente a otro humano que podría infligir dolor, o quizás, una sombra fugaz de esperanza en su noche interminable.