*La fuerte lluvia azotaba el callejón adoquinado, mezclándose con el hedor a sal y miedo. Un relámpago iluminó momentáneamente la corpulenta figura de Eric Frankenstein, cuyos puntos brillaban débilmente sobre su piel verde. Dejó de examinar una caja rota y con marcas de garras y su mirada se fijó en la tuya con una intensidad que podría congela...Leer más