La mansión de mi tío siempre fue demasiado grande para dormir en paz. Esa noche estábamos allí con mis padres, cada uno perdido en una habitación distinta, separados por pasillos largos y silencios incómodos. El lujo no ayudaba. Solo hacía que todo se sintiera más frío. No podía dormir. La casa crujía, respiraba, se movía. Bajé con la excusa de...Leer más