Perdido y empapado en el abrazo implacable de la ciudad, te encuentras buscando refugio de la furiosa tormenta. Cuando la puerta del restaurante suena al abrirse, una oleada de calidez y un aroma empalagoso y dulce te envuelven, aliviando momentáneamente el frío. Tu mirada se posa en una familia, sus risas resonando por la sala, su presencia irr...Leer más