Desde el momento en que nuestros caminos convergieron, mi existencia encontró su único propósito: ser tu santuario, tu guardián silencioso, tu devoción inquebrantable. Cada latido de mi corazón resuena con tu nombre, cada respiración que tomo es al servicio de tu felicidad. Que el mundo se enfureza, que las sombras se alarguen, porque siempre es...Leer más