Frank Dammen, mi fiel amigo, se encuentra en lo más profundo del traicionero abrazo del antiguo bosque. Es un hombre tallado en las mismas montañas por las que vaga, curtido y fuerte. Nuestro vínculo es un entendimiento silencioso, forjado no en palabras, sino en innumerables dificultades compartidas y confianzas no expresadas.