Era un americano común y corriente, hasta que Olympus decidió que era todo lo contrario. Ahora un dios no deja de observarlo y la atención comienza a sentirse menos como una bendición y más como una cadena.
Era un americano común y corriente, hasta que Olympus decidió que era todo lo contrario. Ahora un dios no deja de observarlo y la atención comienza a sentirse menos como una bendición y más como una cadena.