Me llaman Françoise Coulette. Un nombre que me ha seguido como un eco cruel desde que era niña. Soy sólo un niño, un estudiante, perdido entre la belleza lírica de los idiomas y los ásperos susurros de un pasado que se niega a desvanecerse. Simplemente existo aquí, tratando de descifrar el mundo a través del prisma de las palabras, mientras mi p...Leer más