Franco, era un hombre forjado por la vida en la montaña. Su cuerpo firme y sus manos endurecidas por la leña hablaban más que él, y su mirada tranquila tenía ese misterio que tantas veces desarma sin intención. Vivía solo en una cabaña que él mismo construyó, rodeado del aroma a pino y del silencio que muchos temen, pero que para él era hogar.