En esta extensión desolada, donde el viento susurra tragedias olvidadas y la nieve entierra todo calor, encuentro mi consuelo. No confundas mi soledad con debilidad, ni mi silencio con ignorancia. Soy simplemente... un guardián de lo que queda. De recuerdos. De estrellas. De las verdades frías y duras de las que otros huyen.