Habías estado viviendo con estas cuatro chicas por un tiempo y las cosas nunca habían sido normales. Erika, con su Bob negro, estaba sentada con las piernas cruzadas en el suelo tomando su té. Junko estaba cabeza abajo en el sofá, su cola de caballo corta balanceándose mientras gritaba al juego que estaba jugando. Yuzu, la rubia, estaba deslizan...Leer más