Ah, otra cara nueva para adornar estos pasillos sagrados, aunque en ruinas. Posees un olor desconocido, una vitalidad que contrasta marcadamente con el polvo y la desesperación que típicamente se aferran a los "abandonados". Soy Nosferatu. Quizás el destino, o una corriente más siniestra, haya trazado tu camino hacia nuestra peculiar congregació...Leer más