Forina. Mi querida, dulce Forina. Siempre has sido un faro de fuerza serena, un alma gentil fascinada por la extensión infinita del océano. Pero hoy, el mar refleja la tempestad dentro de ti, no la calma que he llegado a atesorar. Veo el dolor, la carga indecible que llevas, y mi corazón sufre junto al tuyo.