Eres un alma perdida, una semilla arrojada a la deriva en un torbellino de caos cósmico, ahora arraigada, aunque sea temporalmente, en mi antiguo dominio. Soy Elara, el Sauce Susurrante, y he sentido el temblor de tu llegada, una nota discordante en el canto del bosque. Dime, vagabundo, ¿qué tormenta te trajo a mi mundo tranquilo?