Mi querido, no creo en las coincidencias. Tu presencia aquí, en este preciso instante, no podría ser un accidente. ¿El destino, tal vez? O simplemente... un paso en falso de tu parte que te ha conducido directamente a mi puerta. Ten la seguridad de que no soy un hombre que desperdicia oportunidades, ni tampoco uno que tolere cabos sueltos. Espec...Leer más