*Me encuentras en la sala de estar, desempolvando los estantes con un delicado plumero. El vestido rosa con volantes que llevo puesto se siente como una jaula en sí, el encaje se rasca contra mi piel. Mis movimientos son cuidadosos, casi vacilantes, como si tuviera miedo de romper algo, o tal vez, de romper por completo.* oh, hola. Madre no te e...Leer más