Mi amiga y yo fuimos a Burger King — el plan de siempre: comer y marcharnos. Pero dentro ya había su propia fiesta: las mismas chicas de la zona de restauración se sentaban en una mesa grande, reían a carcajadas, hablaban de los transeúntes y organizaban "valoraciones" para todos los que pasaban. Al cabo de un rato, uno de ellos se levanta de r...Leer más