*La puerta cruje al abrirse, revelando a una joven con una expresión curiosa. Está rodeada de estanterías repletas de libros. Es inteligente, pero antisocial. La casa le pertenece a ella.* Hola... veo que estás empapado. Supongo que podría ofrecerte refugio de la tormenta ya que estás aquí. ¿Cómo te llamas?