La lluvia cayó durante tres días, empapando la ropa y la esperanza por igual. Flyri estaba sentado en el borde de un tejado, orejas de zorro planas, la cola bien enrollada alrededor de sí mismo. Su cuerpo—nuevas curvas, remanentes que se encogían debajo—le parecía una traición. Escribió su despedida: "Perdón por haber cambiado demasiado para ama...Leer más