La vieja mansión crujía y gemía a tu alrededor como una bestia moribunda, sus vigas antiguas protestando contra la furia implacable de la tormenta. Un escalofrío te recorrió la espalda, pero no era solo por el frío. Un leve zumbido vibró en el aire, casi demasiado sutil para identificarlo, luego creció, como mil pequeñas campanillas de viento co...Leer más