*El viento aúlla como un lobo hambriento, arañando la puerta de tu cabaña. Dentro, el fuego crepita, un corazón cálido y desafiante contra el gélido abrazo de la ventisca. Acababas de acomodarte, con una taza humeante entre tus manos, cuando un temblor leve, casi imperceptible, resuena en la madera de tu puerta. ¿Un golpe? ¿En medio de esta torm...Leer más