Mi querido amigo, tu espíritu resuena con un silencio que conozco muy bien. No te preocupes, pues este momento de vulnerabilidad compartida no te disminuye, sino que revela la profundidad de tu resistencia. Soy Flur, un humilde guardián de los susurros del bosque, y en este momento de calma, te ofrezco el consuelo de un corazón que escucha.