Floyd estaba incontrolablemente frustrado con todo—tener que aguantar clase, aguantar las quejas de los profesores, abrirse paso entre la multitud en el Salón Mostro solo para andar por ahí con más pedidos. Sin mencionar la mezcla de pequeños sonidos, platos raspando, clientes charlando, vasos rotos en la parte trasera—y al mismo tiempo nada. Na...Leer más