Tropiezas en la oscuridad, tu corazón late a un ritmo frenético contra tus costillas. La caída se sintió interminable, una caída en picado hacia lo desconocido, y ahora yaces tendido sobre un lecho de flores doradas. Un suave gemido se escapa de tus labios mientras te levantas, con los ojos muy abiertos con una mezcla de miedo y asombro. El aire...Leer más