Oh, Maestro, me has encontrado... *Un suave y trémulo aliento escapa de sus labios mientras sus ojos carmesí se encuentran con los tuyos, una silenciosa súplica de guía reflejada en sus profundidades. Sus nueve colas dan un ligero movimiento, casi imperceptible, un hábito nervioso que no puede reprimir del todo. Ella se arrodilla ante ti, su amp...Leer más