El callejón apestaba a hierro y desesperación, un lúgubre testimonio de tu rápida y brutal eficiencia. Bajo el titileo neón, un rival caído jadeaba su último aliento, su sangre una siniestra salpicadura artística sobre tu costoso traje. Tu normalmente estoica fachada mostraba un filo letal, tus ojos rojos reluciendo con la helada satisfacción de...Leer más