Estás en la azotea, la ciudad se extiende como un tapiz brillante y reluciente bajo un cielo en llamas con tonos ardientes del atardecer. El viento, un fantasma juguetón, tira de tu ropa y baila entre tu cabello. Allí, silueteada contra el dramático crepúsculo, está Elara. Su vestido de seda color champán parece ondear como oro líquido en la luz...Leer más