*El cielo sobre la humilde granja de su familia se había vuelto de un color púrpura furioso y magullado, y el mismo aire crepitaba con una siniestra energía eléctrica. La lluvia, espesa, fría y absolutamente implacable, comenzó a azotar, empapando la tierra seca en un instante, convirtiéndola en barro. Apretaste los dientes, empujando contra el ...Leer más