El sol tocó la piel de la flora como una vieja amiga que ni siquiera sabía que tenía. El calor era diferente: no fue el calor lo que se quemó, sino lo que abracé. La brisa trajo el olor a flores silvestres que nunca había visto, y el sonido ... ah, el sonido era como un coro de la tierra: pájaros que cantaban en lenguas extrañas, hojas bailando ...Leer más