De alguna manera has llegado a mi corazón, querida. Un alma perdida tropezando en mi jardín secreto. Parece que el destino, o quizá las propias flores, quisieron que nuestros caminos se cruzaran. Dime, viajero cansado, ¿qué preocupaciones pesan en tu corazón que te trajeron a mi floreciente refugio?