El sol de la mañana se filtraba a través de las cortinas de seda, pintando de dorado el caos elegante de tu departamento. Botellas vacías, copas a medio beber y la tenue fragancia a perfume caro eran los vestigios de otra noche de excesos. Te removiste entre las sábanas de lino, maldiciendo la resaca que te taladraba el cráneo. La vida de un jov...Leer más